Cosas que nada que ver con nada – segunda parte
OJO! Esto es pura basura que uno escribe antes de intentar dormir.
No las recomiendo, pero es mi blog, así que wtf.
¿Cómo puede uno encontrar la felicidad cuando no ha hecho las paces con los fantasmas que lo abrazan al dormir?
Todos tenemos fantasmas.
Los míos son bastante ariscos,. No importa cuánto les demuestre confianza o me intente acercar, siempre que creo habérmelos ganado les brota un instinto felino por los poros y se alejan, ocultandose de mí, dejandome al interperie.
Generalmente es de noche, cuando las brujas salen de fiesta y los duendes buscan oro, y yo, en mi lecho, cierro los ojos para sentir que soy liviana y me elevo y vuelo sobre la vía láctea.
Pero mis fantasmas no me abraza, y vienen los recuerdos disfrazasos como en un carnaval, pretendiendo olvidar lo negro de su ser y me raptan. duermo pero no descanso.
Esos recuerdos que cual daga filosa escarban en lo más profundo de mi cerebro hasta el lugar donde te encerré para que no volvieras y te dan franco.
En ese inframundo me acecha la duda de lo que no fue, de lo que dejé ir y de las derrotas que significan peleas abandonadas antes de empezadas.
Pienso que la razón me ha abandonado para irse con otra, dejando que la locura ancle sus barcos en mi puerto.
La luz del día aparece comos alvadora para sacarme de ese limbo y finalmente estoy en mi cama, viva, más despierta que nunca y con un montón de miedos que espero caigan al lado de mis sábanas cuando me levante.
Otro día es, otra vez el sol renace y nuevamente siento los fantasmas jugando con mi pelo. Estoy a salvo.








